11 de septiembre de 2012

Correa-Acosta: el primer round fue en la Base de Manta (final)

Septiembre 21, 2009, Quito > "Fue una reunión corta, de 4 ó 5 minutos. Solo habló Ricardo Patiño y me pidió, en nombre del Presidente Correa, que me haga a un lado": Alberto Acosta. Foto: Hernán Ramos



En esta segunda entrega: la ruptura de Alberto Acosta con Rafael Correa en la Base de Manta. Su último encuentro personal –corto y muy tenso- con el Presidente, en Quito. El balance de Acosta sobre las cosas buenas y malas del Gobierno. Su reflexión sobre el fantasma de Fabricio Correa y cómo le afecta esa situación al Presidente… Parte final de la entrevista exclusiva que hice al actual pre candidato presidencial de Ecuador, publicado originalmente en septiembre de 2009 en el portal independiente de análisis e investigación periodística b10.com.ec 
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6. LA RUPTURA CON RAFAEL CORREA EN LA BASE DE MANTA

Una vez que dejó la Presidencia de la Asamblea, se queda en Alianza País (AP), pero no siempre estuvo cómodo. ¿Qué pasó?
Me quedé y apoyé muchos temas, otros no. Por ejemplo, estuve en contra del Mandato Agrario.  Pero hubo un asunto en particular que me incomodó muchísimo: la amnistía a Gustavo Noboa. Soy franco: a título personal me dolió mucho más que tener que retirarme de la Presidencia de la Asamblea, porque esa decisión fue contra principios éticos.

¿Dónde estuvo la transgresión ética del ex Presidente Noboa?
Ese señor y su gobierno hicieron una renegociación de la deuda externa totalmente inconveniente para el país.

¿Qué pasó luego con Alberto Acosta y el Buró Político de AP?
Desde que dejé la Presidencia de la Asamblea no volví a ninguna reunión del Buró. Me invitaron la última vez el 29 de julio de 2008 -justamente cuando aparecían algunos obispos como opositores a la nueva Constitución- y a la media hora me llamaron a desinvitar sin explicación alguna. Luego tomé distancia y ellos me fueron marginando.

¿Cuándo fue la última vez que habló personalmente con el Presidente?
El día que fue a Manta, a exponer el Mandato Agrario. (Un día antes, cuando Ecuador y Colombia empataron 0-0 en un pésimo partido en Quito, hablé con Rafael Correa y me hizo saber que debo ponerme a un lado para que se apruebe la Constitución en la Asamblea en los tiempos previstos). No llegué a dicha exposición; me quedé en Quito hasta mediodía trabajando con la Comisión para que redacte el texto constitucional. Ellos eran: Julio C. Trujillo, Nicolás Parducci, Agustín Grijalva (Marena Briones se excusó), entre otros. Al Presidente no le gustaron esos nombres.

¿Qué pasó en Manta y en Montecristi?
A mediodía llegué a la Base de Manta, hubo un almuerzo con miembros de AP; se discutió el tema de la Constitución. Habló el Presidente, hablé yo; mantuve mi posición. Luego fui a Montecristi a presidir la sesión. Estando allí un emisario del Presidente me avisó que él deseaba hablar conmigo en Manta, antes de volver a Quito. Fui y allí estuvieron el Presidente Correa, Ricardo Patiño y Augusto Barrera.

¿Qué pasó en esa reunión?
Fue una reunión corta, de 4 ó 5 minutos. Solo habló Patiño y me pidió, en nombre del Presidente, que me haga a un lado. En ese momento el Presidente se veía apenado, no sé si con lágrimas en los ojos, pero le vi acongojado. Le dije que no había ningún problema. Yo hago lo que mi padre me dijo: "en la vida hay que ser útil, no importante". Mi tarea era sacar adelante la Constitución, no ser Presidente de la Asamblea. Para mi era doloroso, al final, no firmar la Constitución, a la cual le había dedicado tanto tiempo y esfuerzo. Le dije al Presidente que necesitaba un tiempo corto para concretar la decisión y que yo daré la noticia. Me retiré e informé a mis asesores de confianza lo ocurrido, luego se hizo pública la noticia. Tras el anuncio hubo tensiones y amenazas que podían dividir el Bloque de AP y yo no estaba para permitir eso, con una oposición montándose en la discusión y frotándose las manos. Eso yo no podía permitirlo.

7. EL ÚLTIMO ENCUENTRO CON EL PRESIDENTE

Deja la Presidencia de la Asamblea; siendo uno de los fundadores, se distancia del Movimiento en el poder; deja el Buró Político de AP… ¿Alberto Acosta va hacia el abandono de la política?
De ninguna manera, aunque hubo gente que quería que me retire del todo apenas dejé la Presidencia de la Asamblea. Algunos me sugirieron de buena fe que me retire para no ser sujeto de malos tratos dentro del Movimiento, pero yo debí cumplir con el mandato popular de más de 1,8 millones de personas, como asambleísta. Cumplí con esa tarea y aquí sigo…

Después de su reunión con el Presidente en la Base de Manta, cuando Ricardo Patiño le pide que deje la Presidencia de la Asamblea, ¿volvió a hablar con Rafael Correa?
El fue a verme en mi casa el 28 de septiembre de 2008, día del referendo sobre la Constitución. El fue para ver cómo hacíamos para votar juntos, como tradicionalmente lo habíamos hecho: él me acompañaba y yo le acompañaba a él.

¿Por qué fracasó esa tradición?
Hubo un mal entendido. La noche anterior hubo algunas llamadas a mi casa tratando de que se establezca el procedimiento, pero Ana María (su compañera: nldr) había decidido no pasar las llamadas porque yo estaba completamente agotado, pues había recorrido casi todo el país, durante tres meses, en la campaña. Antes de las 9 de la noche estaba dormido. A la madrugada, Ana María me contó de las llamadas. En la mañana del domingo hablé con Lenin (Moreno), luego con el “Corcho” (Fernando Cordero) y después con Rafael (Correa); él estaba desayunando en el Hotel Quito y me dice: “ya te voy a ver en tu casa”. Fue un gesto simpático…

A parte de simpático, era un gesto eminentemente político: el Presidente iba a su casa
Claro, el tema no era asunto de tomarnos una foto y resolver los problemas. Fue una reunión tensa, de unos 10 minutos. Ana María y mis hijas estuvieron muy molestas. Al final yo no fui a votar junto con él. No había condiciones. Pero siempre le dije: estoy dispuesto a conversar contigo, cuando quieras. Él dijo que también estaba dispuesto, no nos hemos encontrarnos desde entonces. Esas fue la última vez que lo vi personalmente.

Visto a la distancia, ¿valió o no la pena el esfuerzo político realizado en Alianza País?
Categóricamente, sí. Lo volvería a hacer, sí. Con todos los problemas, sí. Vale la pena seguir impulsando el proceso político que iniciamos. Si pudiera corregir, corregiría, pero siento que todo el esfuerzo anterior –y el futuro- valen la pena. El país está comenzando a cambiar. Y debo decir que ciertas cosas del Gobierno se están haciendo muy bien; otras no.

¿Fuera de Alianza País es mejor que dentro del Movimiento?
Estoy dentro del país, eso es lo importante. Ya no formo parte del Gobierno ni de Alianza País…

Si el Presidente le invita a volver, ¿lo aceptaría?
No creo que el Presidente me invite ni yo estoy dispuesto a aceptar. Entonces, estamos empates. Creo que en eso está claro el panorama. Yo sigo haciendo política, trabajo para que la ciudadanía se apropie de la Constitución, que no es del Presidente ni del Gobierno, es de todo el pueblo.

8. LAS COSAS BUENAS Y MALAS DEL GOBIERNO

¿En qué áreas el Gobierno está haciendo bien las cosas?
Por fin tenemos una política exterior de dignidad y soberanía. Hay claridad; Ecuador sabe a dónde quiere ir en la arena internacional. Económicamente, el país está menos mal de lo que muchos esperaban. Tomando en cuenta la crisis que hemos tenido, sin tener política monetaria y cambiaria propia, no estamos en una tremenda recesión. La Ley de Educación Superior es otro caso positivo; es una buena ley que debe y puede ser mejorada, pero es un avance importantísimo. La Ley de Agua no es tan mala, pero debe mejorar algunos puntos, por ejemplo, la participación ciudadana. No olvidemos que vivimos la Revolución Ciudadana, pero el déficit mayor es la participación de la ciudadanía; eso debe corregirse. Hay, en suma, muchas cosas buenas; no se han hecho mal todas las cosas…

¿Cuáles son las cosas mal hechas por el Gobierno?
Se han impuesto algunas cosas. Por ejemplo, la Ley de Minería y la Ley de Soberanía Alimentaria. Esos temas fundamentales han exacerbado el ánimo de los indígenas y de otros sectores sociales que ven peligrar sus intereses legítimos; no solamente el proyecto de Ley del Agua, no, no, hay temas concatenados que explican la reacción de la Conaie y de otros sectores. Los indígenas y otros sectores sociales querían, demandaban tiempo para el debate y que se tome en cuenta sus puntos de vista. Pero al imponerse las cosas, al manejarse de muy mala manera estos temas, el Gobierno enfrente ahora las protestas, los reclamos airados, etc. Yo he trabajado con los indígenas y con muchos sectores populares y puedo decir que ahí no hay nadie que diga: “queremos que se cumpla el 100% de nuestras demandas”. Hay los discursos de tarima pero todos saben que hay que negociar y ceder. Pero el hecho de que el Gobierno no les haya abierto la puerta, ha generado en ellos una gran desconfianza.

¿El proyecto de Ley de Agua es realmente malo?
¡No! Tiene cosas buenas pero debe ser perfeccionado inmediatamente con diálogo y discusión franca. Pero, primero, creo que el Presidente debe serenarse, no debe andar nervioso, debe buscar la manera de abrirse al diálogo. No solo con respecto a la Ley de Agua, respecto a todo.

9. EL FANTASMA DE FABRICIO CORREA

¿Qué reivindica del Presidente Correa, en tanto líder político?
Es muy inteligente, tiene una gran capacidad de trabajo. Es apasionado por la Patria. Está rodeado de mucha gente pero se ha quedado demasiado solo. Tiene un compromiso profundo con el país, por eso me “emputa” (Alberto Acosta pide disculpas por usar esta palabra: ndlr) la actitud de su hermano Fabricio: mientras Rafael Correa se juega la vida, el otro se juega los negocios. Pero la culpa es de Rafael por no haberle tenido siempre al margen. Rafael sabía quién era su hermano…

¿Y sabía el Presidente los negocios que hacía su hermano?
No sé, eso ya no sé, pero él sí sabía quién era su hermano, cuáles eran sus afanes...

¿Y cuáles eran esos afanes de Fabricio Correa?
Nunca  tuvo ningún afán político de compromiso con el país, nunca tuvo un afán por la lucha, por la transformación del país, nunca. Pensaba en los negocios. Eso es intolerable. Eso le hace mucho daño a Rafael. Estoy convencido que Rafael sufre mucho con esa situación, pero nunca debió dejarle que esté tan cerca. El Presidente ya dijo una vez en un Gabinete: “no le dejen entrar a mi hermano a los ministerios simplemente porque es mi hermano”. Pero le dejaron entrar y le dieron contratos. No sé cuánto de eso supo el Presidente, no sé.

Sería grave si el Presidente sabía más del tema que el país no conoce
¡Sería lamentable! Pero le he visto actuar al Presidente y, sin conocer la parte jurídica, me parece muy bien que se terminen esos contratos.  Recordemos cómo empezó el proceso revolucionario en Cuba: Fidel Castro empezó la Reforma Agraria expropiando las tierras de su madre, quien salió luego echando pestes sobre Fidel. Es que en un verdadero proceso revolucionario no hay excepciones familiares. Por eso es intolerable lo de Fabricio Correa: cuando el uno se juega la vida por el país, el otro se juega la vida por los negocios.