29 de enero de 2013

El País no escarmienta: del 11-M al falso Hugo Chávez



La semana pasada, El País de España volvió a ser noticia -mala noticia- cuando puso en portada una imagen falsa del Presidente de Venezuela, quien aparecía supuestamente intubado y en deplorable estado de salud. Al rato, la primicia mundial se evaporó, dando paso al hazmerreír periodístico global, cuando se supo que la imagen de marras era la captura de un video que rodaba en internet desde el 2008. Hay desmemoriados o desconocedores del oficio a quienes conviene recordar que esta truculenta historieta de El País, otrora buque insignia del alicaído grupo mediático Prisa, no es nueva en su dilatado palmarés periodístico. El 11 de marzo de 2004 (11-M) el periódico hizo algo tanto o más terrible que poner a un señor enfermo en la tapa del diario, engañando al lector como si se tratase de un moribundo Hugo Chávez. El 11-M, El País publicó un suplemento de 20 páginas, atribuyendo a ETA la responsabilidad del atentado terrorista en Madrid que causó la muerte de casi 200 personas (ver foto superior). Luego se supo que ETA no tuvo nada que ver con ese hecho violento y que aquel acto de terror fue obra de Al Qaeda. Pero el daño estaba hecho; el daño a la credibilidad del propio diario en primer lugar (que había caído en la trampa política tendida por José María Aznar), al oficio periodístico, y a los lectores en general...

A continación reproduzco el testimonio que ofreció uno de los editores responsables de aquel yerro monumental, durante el seminario internacional de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), entre el 28 y 29 de agosto de 2006, en Monterrey, México. Fíjense, entre los detalles revelados por José M. Izquierdo (recuerdo que cuando habló todos quedamos perplejos), se destaca el consumado papel manipulador que jugó el citado Aznar (admirado amigo de un banquero-candidato ecuatoriano y al que hace poco una universidad local premió con un doctorado Honoris Causa) para embaucar, desde su cargo de Presidente del Gobierno español, a El País en una aventura sin retorno que le resultó fatal, por andar jugando con candela, es decir, por actuar en política desde las páginas del diario. Lean el texto y saquen sus conclusiones; del error periodístico se aprenda más, mil veces más, que de un soñado premio:







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