28 de diciembre de 2013

El regalo de Navidad-Año Nuevo de Produbanco

Estado de cuenta - Rara forma de no informar al cliente lo de fondo: Produbanco cambiará de manos
El 56% de las acciones de Produbanco cambiará de manos en los próximos meses. Ese cambio tendrá implicaciones históricas pues llega la "jubiliación" de una generación de banqueros de la vieja guardia, muchos de ellos verdaderos "factótums" de la economía y la política ecuatoriana de los últimos 40 años. ¿Por qué? Es simple: los vendedores de la mayoría de acciones de Produbanco pertenecen al selecto grupo de capitalistas dominantes -algunos de ellos, fundadores emblemáticos- de dicho banco privado. En breve pasarán a retiro del escenario empresarial, amasando eso sí una renta financiera extraordinaria, como fruto de su paso por el mercado nacional del dinero. Por su parte, los compradores (Promerica) son inversionistas externos que han acumulado enormes capitales a través de sus negocios bancarios en Centroamérica, y en menor escala en Ecuador. Esta noticia, por sí sola, es de altos quilates para la economía local, tan huérfana de grandes historias y tan dicharachera con el consumo.

1. ALGO DE HISTORIA
En noviembre de 1978 -tras intenso recorrido político y empresarial- finalmente se concretó uno de los sueños de siempre de Rodrigo Paz: nació el Banco de la Producción (BdP). La idea había madurado desde hace cinco años atrás, y cuando se abrieron las puertas del límpido banco, Ecuador transitaba por la calle del retorno a la democracia, rota -¡cuándo no!- de forma carnavalesca en febrero de 1972, cuando los militares, sin dar mayores explicaciones, se deshicieron del dictadorcito de moda, don Velasco Ibarra...

Paz Delgado, emprendedor reconocido y político de oficio, pulsó bien el momento y comprendió mejor que muchos socios suyos que no solo la política se movía; su "ADN empresarial" le hizo ver que la economía nacional iba hacia un cambio importante, gracias a los petrodólares que brotaban a la misma velocidad que el crudo amazónico. Y si en 1973 tuvo claridad estratégica, en 1978 concretó su sueño financiero que apuntó a un poderoso segmento del mercado: el sector corporativo que surgía apresuradamente en la naciente y enajenante era petrolera que alteró la vida de propios y extraños, de banqueros y no banqueros. El BdP leía así aquel momento histórico de expansión nunca antes visto en Ecuador hasta esas fechas: "La fundación del Banco coincide con los últimos años de una década en la que la economía nacional se expande y diversifica, debido al enorme caudal de recursos provenientes tanto de la exportación petrolera, como de la deuda externa (...) En 1978, la producción se hallaba en plena expansión: el Producto Interno Bruto crecía a tasas superiores al 9% anual, y los sectores minero, industrial y de servicios daban el impulso necesario a la economía nacional (...)". (Banco de la Producción, Memoria de una década, Quito, 1988, pág. 11. Archivo Hernán Ramos).

El BdP nació, pues, en medio de una gran curva ascendente y bajo dichos parámetros prosperó accidentadamente en su primera etapa. A inicios de la década del 80, en efecto, la azarosa economía nacional (amiga poco fiel del inversionista conservador) le obligó al Banco a replantear su estrategia originaria. En castellano simple, el BdP tuvo que ampliar su abanico financiero, ofreciendo más productos que le permitieran captar nuevos clientes por fuera de las empresas. El sueño de Paz se había topado con una pesadilla y no era suficiente la corporación, era necesario el cliente llano más o menos bancarizado para crecer en el nuevo entorno. Abelardo Pachano, el mayor icono mediático-económico y co-propietario de dicha entidad, hizo su propia lectura de aquella metamorfosis bancaria: "Inicialmente, al de la Producción se le concibió como un Banco corporativo, pero la crisis de la deuda, que por aquella época se hizo evidente y desde entonces ha golpeado a la nación, permitió advertir que esta decisión no era la más conveniente. Se instrumentaron los correctivos más oportunos de conformidad con la situación económica general y, tras superar una etapa llena de retos el Banco ha surgido como una institución sólida y eficiente, que actualmente se ubica entre las primeras del país". (Ibid, pág. 5. Archivo Hernán Ramos).

Al momento de nacer, el BdP tuvo 150 accionistas, quienes aportaron un capital social suscrito y pagado de 100 millones de sucres. Una década después, el número de accionistas subió un modesto 17% con respecto a los aportantes iniciales. Mientras tanto, el capital social, suscrito y pagado trepó a 1.238 millones de sucres en 1988, es decir, se multiplicó 8,3 veces durante el período 78-88. Las otras grandes variables financieras del BdP (activos, crédito, etc.) tuvieron comportamientos exponenciales similares en ese mismo período. Todas fueron cifras ciertamente destacadas para un banco relativamente joven y manejado con perfil bajo, que pronto empezó a generar altas ganancias para sus pocos accionistas.

Mientras tanto, a la par del crecimiento bancario, se ampliaba también el poder no financiero, político y mediático de algunos de sus altos directivos (Rodrigo Paz, presidente del Directorio; Abelardo Pachano, Presidente Ejecutivo, entre los destacados), bajo la sombra que proyectaba un banco en franca expansión durante la era petrolera. Pongo dos ejemplos que ayudan a recordar e ilustrar la profunda imbricación bancaria y política del BdP y su peso específico en la esfera del poder público ecuatoriano a finales de los años 70 e inicios de los 80: i) Rodrigo Paz, recordemos, apenas nueve meses después de fundar su banco, se instaló como Ministro de Finanzas en el gobierno progresista de Jaime Roldós (luego se mantuvo en el gobierno siguiente, amén del rosario de cargos político-públicos que desempeñaría desde entonces); ii) tres años después de haberse creado el BdP, Abelardo Pachano, economista que había hecho sus primeras armas profesionales en el sector público ecuatoriano, se instaló en la todopoderosa Gerencia General del Banco Central del Ecuador (noviembre 81- agosto 84) durante la inesperada Administración del demócratacristiano Osvaldo Hurtado.

Estos dos datos de la realidad, para el agudo lector que navega por estas líneas, me permiten vadear un análisis más profundo, que por ahora evito para no provocar bostezos. En todo caso, la gran prueba de fuego para el BdP llegaría pocos años después, como veremos en las próximas entregas, cuando la economía y la política del Ecuador siguieron su maridaje "natural" hasta que hizo crisis durante el crac financiero y bancario de 1998-2000.

Como anexo interesante para la historia les dejo con estas imágenes (fuente: Memoria de una década) donde aparece el Directorio del BdP (léase: principales accionistas), y sus nombres. Como se aprecia, cada nombre representa un interés privado concreto y su participación accionarial es apenas la derivación tangible del gran poder financiero real que cada uno ostentaba o representaba en 1988:
Directorio del Banco de la Producción, 1988 - Rodrigo Paz aparece en el centro del poder